Se entiende por micorrizas a las asociaciones simbióticas
entre los hongos y las raíces de las plantas vasculares. El papel de las
micorrizas es de vital importancia a lo largo de su periodo de crecimiento.
Gracias a las micorrizas, el desarrollo simbiótico de la planta sucede de una
manera satisfactoria y ambos salen beneficiados, tanto el hongo como la planta.
Por un lado, las raíces segregan azúcares, aminoácidos, ácidos grasos y otras
sustancias orgánicas que benefician a los hongos; y por otro lado, los hongos
convierten los minerales del suelo y materias en descomposición en formas
asimilables por las raíces de la planta.
La palabra micorriza, de origen griego, define la simbiosis
entre un hongo y las raíces de una planta. Como en muchas relaciones
simbióticas, ambos participantes obtienen beneficios de tal forma que ninguno
sale perjudicado, sino todo lo contrario.
Los hongos micorrícicos es uno de los más antiguos, más
estables y de mayor importancia ecológica en la naturaleza.
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