El suelo no es algo inerte, sino que los organismos que en él viven hacen posible su fertilidad natural. Los microorganismos que habitan el suelo se relacionan entre sí (asociación, depredación, competencia, etc.) y equilibran el ambiente.
Entre esos microorganismos vive un tipo de hongo formador de micorrizas que se convierte en nuestro aliado oculto en las plantas cultivadas.
La simbiosis micorrízica es la interacción entre la raíz especializada de una planta y un hongo. “En esta simbiosis, el hongo obtiene un lugar donde vivir y obtiene carbohidratos, mientras que la planta obtiene una mayor capacidad de recibir nutrimentos del suelo y del agua”,

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